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Arte románico

Estilo artístico que se difundió en gran parte de Europa entre el siglo XI y los primeros años del siglo XIII d. C.

¿Qué fue el arte románico?

El Románico fue un estilo artístico que se difundió en gran parte de Europa entre el siglo XI y los primeros años del siglo XIII d. C.

Se manifestó de manera más relevante en arquitectura, caracterizada por su aspecto de solidez, por el uso del arco de medio punto y las bóvedas de cañón y de arista. Por ese motivo, cuando este estilo comenzó a ser identificado y estudiado, en el siglo XIX, se le dio el nombre de «románico» al considerarlo una derivación del arte romano.

Su desarrollo coincidió con la expansión del feudalismo, la fundación de la orden religiosa del Cister y la reforma de la orden benedictina que daría lugar a la orden de Cluny; las Cruzadas y un intenso movimiento de peregrinaje hacia las iglesias que poseían reliquias sagradas.

Características del arte románico

Las principales características del arte románico son:

  • Presentó un gran número de corrientes locales con características propias.
  • La manifestación más importante del arte románico fue la arquitectura religiosa: especialmente las iglesias y monasterios.
  • Las distintas disciplinas artísticas, como la pintura, escultura y mosaico estaban subordinadas a la arquitectura. Las paredes de las iglesias estaban cubiertas por pinturas y relieves que tenían una función narrativa: transmitir a los fieles, generalmente analfabetos, los principios del cristianismo. Por ese motivo, se ha llamado a las iglesias románicas «biblias de piedra».
  • La estructura de sus construcciones sentó las bases del estilo posterior, el gótico.
  • Durante la Edad Media, tanto la arquitectura como la escultura y la pintura eran consideradas artes mecánicas, es decir, manuales y no tenían la misma valoración que las actividades intelectuales. Como consecuencia, los artistas románicos no tuvieron relevancia social y sus nombres no han perdurado.

Arquitectura en el arte románico

La manifestación más clara de la arquitectura románica son las iglesias. Muchos de estos edificios albergaban reliquias de santos, consideradas sagradas para sus fieles. Por lo tanto, eran centros de peregrinación y recibían viajeros de toda Europa. Para generar un espacio eficiente tanto para la liturgia habitual como para el culto de las reliquias, durante el románico se desarrolló un tipo de planta con naves laterales, crucero y ábside con capillas, que permitía la circulación de peregrinos por la iglesia.

Gráfico iglesias arte románico

Las iglesias se orientaban de Oeste a Este y la forma de esta planta, conocida como cruz latina, se asoció simbólicamente a la crucifixión de Cristo.

Los rasgos más característicos de las construcciones fueron las coberturas abovedadas, normalmente resueltas con bóvedas de cañón corrido y de crucería, aunque, en algunas regiones de Francia, también se emplearon pequeñas cúpulas para techar los tramos de las naves. El crucero tenía una cobertura en forma de cimborrio, generalmente con techumbre plana.

foto de la iglesia de Santa Fe de Conques

Bóveda de cañón en la iglesia de Santa Fe de Conques, Francia.

Para resistir el empuje de la cobertura abovedada, las paredes eran gruesas y macizas con aberturas estrechas de forma abocinada.

foto de la iglesia de San Martín de Tours

Iglesia de San Martín de Tours, en Frómista, España.

Escultura y pintura en el arte románico

La escultura y la pintura estuvieron subordinadas a la arquitectura en el Románico. Así como pintores y escultores eran considerados artesanos que solo contribuían al objetivo principal que era el edificio, estas expresiones no se consideraban relevantes en sí mismas.

Escultura

Su manifestación más característica son los relieves, especialmente los que se ubicaban en los portales de las iglesias. Otro soporte de relieves fueron los capiteles de las columnas. Se trata, en todos los casos, de una escultura sintética, repetitiva y esquemática, sin intención de realismo o naturalismo.

Los temas más importantes fueron los bíblicos, sobre todo la imagen de Cristo Juez del mundo (Pantocrátor) en el portal principal. También se representaron santos, relatos evangélicos, escenas fantásticas y parábolas.

foto de una escultura de la iglesia de San Trófimo de Arlés

Tímpano de la fachada occidental de la iglesia de San Trófimo de Arlés, en Francia.

Pintura

Gran parte de la pintura románica se ha perdido. Han quedado manifestaciones de decoraciones en iglesias, realizadas con la técnica del fresco, y escasos ejemplos de pintura sobre tabla e ilustraciones de libros.

En Italia, son comunes también las decoraciones realizadas con mosaico.

Del mismo modo que sucedió con la escultura, la función de la pintura era narrativa, por lo tanto, la mayor preocupación de los artistas era la claridad y la expresividad de las imágenes. Éstas toman formas esquemáticas y sintéticas, con rasgos convencionales que se repiten en distintas obras.

Obras más destacadas del arte románico

Algunas de las obras más destacadas del arte románico son:

La Basílica de la Madeleine en Vézelay, construida en 1037, en Francia.

fotografía de la catedral de Santiago de Compostela

La fachada sur de la catedral de Santiago de Compostela, España, conocida como Fachada de las Platerías.

fotografía de la fachada de las platerías

Los frescos de la iglesia de San Clemente de Taüll, en España.

fotografía de la iglesia de San Clemente

Los mosaicos de la iglesia de San Vital, en Rávena, Italia.

fotografía de la iglesia de San Vital

Bibliografía:
  • Conant, Kenneth. Arquitectura carolingia y románica. Madrid, Cátedra. 2001.
  • Focillon, Henri. Arte de Occidente. La Edad Media románica y gótica. Madrid, Alianza Editorial. 1988.
  • Shaver-Crandell, Anne. Introducción a la Historia del Arte. La Edad Media. Barcelona, Cambridge University Press, Gustavo Gili. 1985.
Citar contenido:
Arte románico (2020). Recuperado de Enciclopedia de Historia (https://enciclopediadehistoria.com/arte-romanico/).