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Despotismo ilustrado

Forma de gobierno que consistió en la adopción de algunas ideas de la Ilustración por los reyes europeos del siglo XVIII.

¿Qué fue el despotismo ilustrado?

Se llama despotismo ilustrado o absolutismo ilustrado a una forma de gobierno que consistió en la adopción de algunas de las ideas de la Ilustración por los reyes europeos de la segunda mitad del siglo XVIII.

Los principales representantes del despotismo ilustrado fueron Federico II de Prusia, Catalina II de Rusia, José II de Austria, Carlos III de España y José I de Portugal. Estos monarcas incorporaron en sus gabinetes a ministros y asesores que estaban imbuidos de las nuevas ideas de la Ilustración, como Pombal en Portugal, Campomanes en España o von Kaunitz en Austria. También invitaron a reconocidos filósofos de la época (entre ellos Voltaire) a instalarse en sus cortes y proponer reformas de todo tipo.

El despotismo ilustrado comenzó a decaer luego del estallido de la Revolución francesa, en 1789. El temor de los monarcas a que se extendieran ideas revolucionarias en sus territorios los llevó a frenar las reformas y a separar de sus gabinetes a los ministros más inherentes al programa de la Ilustración.

Características del despotismo ilustrado

Las principales características del despotismo ilustrado fueron las siguientes:

  • Se basó en las ideas filosóficas de la Ilustración, según las cuales las decisiones humanas debían ser guiadas por la razón.
  • Trató de compatibilizar el fortalecimiento del poder real con el progreso económico y el desarrollo ordenado y equilibrado de la sociedad.
  • El Estado era concebido como un ente artificial creado por los hombres para garantizar su convivencia y entregado al soberano mediante un contrato revocable.
  • El rey era quien detentaba todo el poder, pero no para beneficio propio, ya que debía ser el primer servidor del Estado. Su función principal era la de proporcionar felicidad y prosperidad a sus súbditos, aunque sin que esto implicara la participación del pueblo en la vida política. Esta idea era sintetizada por la conocida frase: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo».
  • Sostenía que era posible alcanzar un futuro mejor no a través de un cambio radical ni violento, sino de manera gradual y pacífica, mediante una paciente labor educativa y legislativa.
  • Se tradujo en reformas políticas, sociales, religiosas, culturales y económicas que alcanzaron diversa intensidad, según los casos.

Reformas del despotismo ilustrado

Las principales reformas emprendidas por los déspotas ilustrados fueron las siguientes:

  • Burocratización de la administración: mediante la creación de organismos administrativos centralizados. En Prusia, por ejemplo, Federico II creó nuevos ministerios (de Justicia, de Minas, de Construcciones, etc.) y mejoró los métodos para seleccionar a los funcionarios.
  • Reorganización del sistema fiscal: a través de la abolición de algunas exenciones impositivas que beneficiaban al clero y a la nobleza. El objetivo era distribuir más equitativamente las obligaciones fiscales.
  • Modernización de la economía: dando impulso al desarrollo agrícola y a la extensión del comercio.
  • Reforma del sistema judicial: gracias a la redacción de nuevos códigos legislativos. En Austria, por ejemplo, José II hizo promulgar un código penal que abolió la tortura y limitó la pena de muerte.
  • Extensión de la educación y de la cultura: por medio de la creación de escuelas y bibliotecas y el desarrollo de academias y sociedades científicas.
  • Tolerancia religiosa: que benefició a los súbditos porque pudieron profesar la religión de su preferencia, pero que tenía como fin último afirmar la primacía del Estado sobre la Iglesia.

Las medidas tomadas por los déspotas ilustrados contribuyeron al progreso económico, la extensión de la educación y la renovación social, sobre todo en aquellos países con burguesías no muy desarrolladas. Sin embargo, las estructuras políticas quedaron prácticamente intactas, aunque ya no justificadas en un origen divino del poder, tal como en el siglo XVII, sino en el uso de la razón para gobernar.

Representantes del despotismo ilustrado

Los principales representantes del despotismo ilustrado fueron los siguientes:

  • Federico II el Grande (1740-86): rey de Prusia y elector de Brandeburgo. Conocido como el rey filósofo, apoyó las artes y la filosofía e impulsó varias reformas, como la modernización de la burocracia, la administración pública y la apertura de la carrera judicial a hombres de origen no aristocrático.
  • José I de Braganza (1750-77): rey de Portugal, conocido como «El reformador», tuvo como principal ministro al marqués de Pombal, de ideas ilustradas. Impulsó importantes reformas, tales como la expulsión de los jesuitas, la confiscación de las tierras de la Iglesia y la extensión de la educación pública.
  • Carlos III de Borbón (1759-88): rey de España, Nápoles y Sicilia. Se rodeó de un equipo de ministros y colaboradores ilustrados como Esquilache, Aranda, Campomanes y Floridablanca. Puso en marcha una serie de reformas políticas, administrativas, eclesiásticas y económicas conocidas como reformas borbónicas, que tenían como objetivo fortalecer el poder real.
  • Catalina II la Grande (1762-96): emperatriz rusa de origen alemán. Estableció fluidos contactos con los reinos de Europa Occidental, de los cuales importó filosofía, arte, cultura y educación. Mantuvo comunicación epistolar con los grandes filósofos ilustrados franceses, como Voltaire, Diderot y Montesquieu.
  • José II de Habsburgo (1765-1790): archiduque de Austria y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Gobernó apoyado e influido por el canciller Wencel von Kaunitz, de ideas ilustradas. Modernizó el funcionamiento de la administración pública, fomentó el desarrollo de la agricultura, unificó el sistema fiscal, abolió la servidumbre de los campesinos, estableció la tolerancia religiosa, subordinó la Iglesia al Estado y creó varias universidades.
Voltaire junto a Federico II de Prusia y sus colaboradores, en el Palacio de Sanssouci. Óleo pintado por Adolph von Menzel

Voltaire junto a Federico II de Prusia y sus colaboradores, en el Palacio de Sanssouci. Óleo pintado por Adolph von Menzel en 1850. El palacio de Sanssouci era la residencia de verano del rey. Allí tenían lugar veladas musicales y representaciones teatrales y acudían visitantes ilustres de las artes y las ciencias.

Bibliografía:
  • Blanning, T. C. W. El siglo XVIII. Europa 1688-1815. Barcelona, Crítica. 2002.
  • León Sanz, Virginia. La Europa ilustrada. Madrid, Akal. 1989.
  • Vovelle, Michelle. El hombre de la Ilustración. Madrid, Alianza. 1995.
Citar artículo:
Editorial Grudemi (2021). Despotismo ilustrado. Recuperado de Enciclopedia de Historia (https://enciclopediadehistoria.com/despotismo-ilustrado/).