Esclavitud

Condición en la cual una persona carece de libertad porque es propiedad de otra.

¿Qué es la esclavitud?

La esclavitud, como institución jurídica, es una condición en la cual una persona (el esclavo) carece de libertad porque es propiedad de otra (el amo). El objeto de esa privación de la libertad es explotar laboralmente a la persona sometida y beneficiarse de los frutos de su trabajo.

El esclavo carece de todo de tipo de derechos y tiene todas las obligaciones, ya que debe hacer todo lo que le ordene su amo.

La condición a la que está sometido un esclavo suele ser a perpetuidad. Por lo que solo se extingue con la muerte del esclavo, la fuga, o con la manumisión, es decir su liberación por voluntad del amo.

La esclavitud se diferencia del esclavismo en que la primera es una forma de trabajo compulsiva o no libre. Mientras que el esclavismo es un sistema económico (o modo de producción, en términos marxistas), en el que la mayor parte de la producción es realizada por mano de obra privada de su libertad. Esta mano de obra, la del esclavo, es considerada en sí misma un medio de producción.

Representación de la esclavitud

La cena, litografía de 1839 que muestra a esclavos negros atendiendo a sus amos en una plantación de Brasil. Pintura realizada por el artista francés Jean-Baptiste Debret en 1830.

Historia de la esclavitud

La esclavitud se remonta a la Edad Antigua, aunque no existió en todas las civilizaciones de esa época de la historia del mundo mediterráneo.

Se cree que su origen histórico proviene de la práctica de transformar en mano de obra compulsiva a los prisioneros de guerra, en lugar de ejecutarlos.

Otras vías de acceso a la esclavitud fueron las condiciones de nacimiento (ser hijo o hija de esclava), la compraventa y el apremio individual o esclavitud por deudas, situación en la que se veía sometido un individuo cuando no podía pagar lo que debía a su acreedor. Este tipo de esclavitud era temporal y se extinguía cuando se consideraba que la deuda quedaba saldada. Se la practicó en el Antiguo Egipto, entre los fenicios y los pueblos mesopotámicos (como los sumerios), y en la Grecia arcaica.

En la Antigüedad clásica, la esclavitud alcanzó su apogeo en la Atenas de Pericles (siglo V a. C.) y en la Antigua Roma, que los historiadores consideran sociedades esclavistas. En aquel entonces los esclavos eran considerados mercancías que podían comprarse y venderse como cualquier herramienta.

En la Antigua Grecia, el filósofo Aristóteles defendió la vigencia de la esclavitud como posibilidad de realización de la democracia directa y de la propia práctica de filosofar.

En cuanto a la Roma republicana y al Imperio romano, la esclavitud tenía tal fuerza que las guerras de conquistas se realizaban no solo para obtener recursos económicos sino también prisioneros que transformar en mano de obra esclava. En tiempos del Imperio, los esclavos eran vendidos en subastas públicas o de manera privada a las personas más adineradas. La trata de esclavos era supervisada por funcionarios fiscales romanos llamados cuestores.

Con la transición de la antigüedad al feudalismo, a partir de la crisis del siglo III, la mayor parte de la fuerza de trabajo dejó de ser esclava y tuvo su auge la servidumbre. Sin embargo, la esclavitud no desapareció, y se mantuvo como una condición social más o menos marginal en Europa occidental durante toda la Edad Media. En cambio, floreció en los califatos islámicos a partir del siglo IX.

La esclavitud recrudeció durante la Edad Moderna luego de la conquista de América por los europeos y la drástica reducción demográfica de los indígenas americanos. Alcanzó su apogeo entre 1600 y 1800, cuando más de 10 millones de africanos fueron vendidos como esclavos a plantadores, hacendados y estancieros americanos.

Los países europeos líderes en el tráfico de esclavos fueron Portugal, Holanda, Inglaterra y Francia. Los traficantes de esclavos o negreros de esos países efectuaban el llamado comercio triangular: cargaban textiles, tijeras, whisky y armas de fuego en Europa; los cambiaban por esclavos y marfil en África y vendían luego los esclavos en América, de donde regresaban a Europa con materias primas (cacao, azúcar, maderas tropicales) y minerales (oro y plata). Aproximadamente el 50 % de las personas esclavizadas moría durante las travesías de África a América.

Representación de la esclavitud.

Africanos en el interior de un barco negrero. Pintura realizada por el artista alemán Mauricio Rugendas, en 1830.

Abolición de la esclavitud

El movimiento antiesclavista se desarrolló desde finales del siglo XVIII, como consecuencia de dos razones combinadas: la extensión de las nuevas ideas propagadas por la Ilustración y la Revolución francesa (libertad, igualdad y fraternidad) y la expansión de la Revolución Industrial, que requirió de mano de obra libre para manejar las nuevas maquinarias.

Este movimiento culminó con la abolición de la esclavitud en la mayor parte de los países del mundo durante el siglo XIX, siendo casos testigos los de Haití (1804), Chile (1823), México (1824), Gran Bretaña (1833), la Argentina (1853), España (1880), Cuba (1886) y Brasil (1888). Hubo casos en que los intentos de abolir la esclavitud provocaron fuertes resistencias, como sucedió en los Estados Unidos, donde la consagración como presidente del abolicionista Abraham Lincoln, en 1860, desencadenó la guerra de Secesión.

Los tratados internacionales contemporáneos, entre ellos la Convención sobre la Esclavitud (1926), declararon ilegal esta práctica y la consideraron como un crimen contra la humanidad.

Como consecuencia de esos acuerdos internacionales se han instaurado el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición (23 de agosto) y el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud (2 de diciembre).

No obstante, sigue existiendo en determinados Estados (India, Sudán, Mauritania) y ha reaparecido mundialmente bajo otras formas, como es el caso de la mano de obra infantil esclava en el Sudeste asiático, el matrimonio forzado en Asia y África, o determinados tipos de prostitución y trata de personas en casi todos los países. Según cifras actuales, unos 40 millones de personas son víctimas de la esclavitud.

Bibliografía:
  • Bonnassie, Pierre. Del esclavismo al feudalismo en la Europa occidental. Barcelona, Crítica, 1993.
  • Hochschild, Adam. Enterrad las cadenas: profetas y rebeldes en la lucha por la liberación de los esclavos de un imperio. Barcelona, Península, 2006.
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  • Mellafe, Rolando. La esclavitud en Hispano-América. Buenos Aires, EUDEBA, 1987.
  • Reséndez, Andrés. La otra esclavitud, historia oculta del esclavismo indígena. Ciudad de México, Grano de Sal, 2019.
  • Tannenbaum Frank. El negro en las Américas. Esclavo y ciudadano. Buenos Aires, Paidos, 1968.
Citar artículo:
Editorial Grudemi (2022). Esclavitud. Recuperado de Enciclopedia de Historia (https://enciclopediadehistoria.com/esclavitud/). Última actualización: agosto 2022.
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