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Imperio español

Conjunto de territorios bajo dominio de la corona española entre el siglo XVI y el siglo XIX.

Datos
Fecha 1516-1898
Capital Madrid (a partir de 1562).
Idioma Español.
Forma de gobierno Monarquía absolutista.
Religión Católica.

¿Qué fue el Imperio español?

Se denomina Imperio español al conjunto de territorios bajo dominio de la corona española entre el siglo XVI y el siglo XIX.

Es un concepto discutido por algunos autores ya que, durante el período en el que el imperio alcanzó su máxima extensión, entre los reinados de Felipe II y Felipe IV de Habsburgo, las posesiones fuera de España no eran consideradas territorios coloniales sino integrantes del reino de España con la misma jerarquía, por lo menos nominal, que el resto de las provincias españolas.

Sin embargo, la política expansionista llevada adelante por la corona ibérica ya desde los Reyes Católicos llevó a la formación de un enorme conglomerado de territorios sometidos a la autoridad real de la dinastía de Habsburgo primero y Borbona a continuación.

Recién con la llegada al trono de los Borbones, en el siglo XVIII, las regiones extra peninsulares cambiarían de estatus y pasarían a ser consideradas colonias. También en esa época aparecen las primeras menciones de la palabra «Imperio» para referirse a la monarquía española en los documentos.

Características del Imperio español

Las principales características del Imperio español fueron las siguientes:

  • Expandió los territorios bajo su dominio gracias a alianzas matrimoniales y a acciones de conquista, especialmente a partir del inicio de las exploraciones atlánticas que culminaron con la conquista de América.
  • Fue un imperio global con territorios bajo su dominio en todos los continentes conocidos.
  • Era un imperio católico. La evangelización de los territorios conquistados y la lucha contra el protestantismo en Europa fueron ejes fundamentales de su política.
  • Estaba integrado por una sociedad multiétnica y jerarquizada compuesta por asiáticos, africanos, criollos americanos y europeos con un estatus social determinado en parte por su origen étnico.
  • En América y Filipinas, el principal nexo entre la corona y las poblaciones originarias fueron los representantes de la Iglesia a través de la evangelización, las instituciones educativas, el registro de los nacimientos, defunciones, matrimonios, etc.
  • La economía del imperio se basaba principalmente en la actividad agrícola y la explotación de los recursos, especialmente los metales preciosos, de las colonias.
  • El oro y la plata obtenidos en América revolucionaron la economía europea. Para España, sin embargo, esto no derivó en un enriquecimiento del Estado, sino que los metales preciosos se destinaron a financiar los numerosos conflictos bélicos en lo que participó, así como los gastos de la corte y de la ineficiente administración del Imperio.
  • Aunque la corona española pretendió tener el dominio de los océanos y mantener un monopolio comercial con sus colonias, a partir de mediados del siglo XVI, otras potencias europeas como Gran Bretaña, los Países Bajos y Francia comenzaron a intervenir en el comercio ya sea mediante el contrabando o la piratería.

Organización del Imperio español

El Imperio español se organizó como una monarquía absolutista hasta las primeras décadas del siglo XIX. A partir de la invasión napoleónica a España, se sucedieron una serie de interrupciones a la continuidad del monarca que derivaron en la constitución de una monarquía parlamentaria.

La organización de la administración del imperio fue variando a lo largo del tiempo.

Entre el siglo XV y el siglo XVIII, una serie de Consejos, integrados por letrados y nobles, asesoraban y acompañaban en el gobierno al monarca en temas específicos:

  • Los consejos regionales, Consejo de Castilla, Consejo de Aragón, Consejo de Italia, Consejo de Indias (se ocupaba de los territorios de América y Filipinas), Consejo de Flandes y Consejo de Portugal, se ocupaban de los temas de cada región.
  • Los consejos temáticos trataban sobre temas generales como las cuestiones financieras, militares, religiosas, etc.

A partir de la llegada de los Borbones al trono, los consejos se redujeron y paulatinamente sus funciones fueron reemplazadas por secretarios de despacho y más adelante por ministros.

Las regiones extra peninsulares eran gobernadas por virreyes, representantes directos del rey, además de un complejo sistema de funcionarios (oidores, corregidores, gobernadores, etc.) que respondían a la corona a través de los respectivos consejos.

Imagen de la dinastía de los Austrias españoles que aparecen como sucesores de los emperadores Incas.

Imagen de la dinastía de los Austrias españoles que aparecen como sucesores de los emperadores Incas.

Territorios del Imperio español

El Imperio alcanzó su máxima extensión en la década de 1580, durante el reinado de Felipe II, al producirse la unión dinástica de las coronas española y portuguesa.

En ese período, los territorios del imperio abarcaban toda la península Ibérica; el Franco condado y el sur de los Países Bajos; las islas Baleares, Sicilia y Cerdeña en el Mediterráneo; el reino de Nápoles; varias ciudades toscanas y el ducado de Milán; las posesiones portuguesas en las costas de Asia y África; gran parte de América del Sur y central y amplios territorios de América del Norte, así como las Filipinas, en Asia.

Fin del Imperio español

A partir del siglo XVII, el Imperio español fue perdiendo territorios como consecuencia de distintos conflictos. La Guerra de los 30 años, por ejemplo, ocasionó la pérdida de Portugal (1640) y la de las Provincias Unidas de los Países Bajos (1648), que se independizaron.

Las enormes dimensiones de los territorios ultramarinos hacían difícil su control por lo que otras potencias, como Inglaterra, Francia, Holanda y Portugal, comenzaron a avanzar sobre distintas regiones de América. Las medidas tomadas a partir de las reformas borbónicas no fueron suficientes para evitarlo.

Finalmente, a partir de la invasión francesa de España durante el Imperio napoleónico, se iniciaron los procesos independentistas de las colonias americanas en las primeras décadas del siglo XIX. Para 1824, el imperio había perdido todos sus territorios en América, excepto el puerto de El Callao, en Perú, que cayó en 1826, Cuba y Puerto Rico.

El 3 de julio de 1898, tras desastrosa derrota de España frente a Estados Unidos en la batalla de Santiago, en el contexto de la guerra Hispano-estadounidense, Cuba declaró su independencia, Puerto Rico se incorporó a los Estados Unidos y las islas Filipinas y Guam fueron declaradas protectorados de los Estados Unidos. Se considera esa fecha como el final del Imperio español.

Bibliografía:
  • AA. VV. Enciclopedia de Historia de España II. Instituciones políticas. Imperio. Alianza, Madrid. 1988.
  • Elliott, John H. España y su mundo (1500-1700), Madrid, Taurus. 2019.
  • Floristán Imizcoz, Alfredo. Historia de España en la Edad Moderna. Madrid, Ariel. 2004.
Citar artículo:
Imperio español (2021). Recuperado de Enciclopedia de Historia (https://enciclopediadehistoria.com/imperio-espanol/).