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Revolución inglesa

Serie de enfrentamientos entre los partidarios de la monarquía absoluta y los integrantes del Parlamento, que pretendían limitar el poder real.

¿Qué fue la Revolución inglesa?

Se denomina Revolución inglesa a la etapa de la historia de Gran Bretaña comprendida entre 1642 y 1688. Se extiende desde los últimos años del reinado de Carlos I hasta la Revolución Gloriosa, que puso fin al gobierno de la dinastía de los Estuardo.

Durante esos años se produjeron tres guerras civiles entre los partidarios de la Corona inglesa, que pretendía imponer un estilo de gobierno absolutista, y los integrantes del Parlamento, que trataban de limitar el poder real. Esos enfrentamientos culminaron con la derrota del absolutismo y la instauración de la monarquía parlamentaria.

Representación de la Revolución Inglesa

Representación de la batalla de Naseby, que tuvo lugar el 14 de junio de 1645, durante la primera guerra civil inglesa.

Características de la Revolución inglesa

Entre las principales características de la Revolución inglesa, se destacan las siguientes:

  • Fue un enfrentamiento entre la Corona inglesa, apoyada por los partidarios del absolutismo, y el Parlamento, que trataba de ponerle límites al poder real.
  • Fue especialmente violenta entre 1642 y 1649, es decir, durante las dos primeras guerras civiles. La espiral de violencia concluyó con la ejecución del rey Carlos I que, luego de un juicio por alta traición al Estado, fue decapitado.
  • Incluyó un período único en toda la historia inglesa, la República (1649-60), durante la cual la monarquía fue sustituida por un sistema republicano. Nunca antes ni después, los ingleses dejaron de ser gobernados por un monarca.
  • El resultado de esta serie de enfrentamientos significó el fracaso del intento de los Estuardo de imponer la monarquía absoluta en Inglaterra.
  • Finalizó con la Revolución Gloriosa, tras la cual se estableció una monarquía parlamentaria, en la que la Corona tuvo que compartir el poder con el Parlamento.

Causas y consecuencias de la Revolución inglesa

Causas

La Revolución inglesa se produjo a partir de las siguientes causas:

  • El deseo de Carlos I de imponer un estilo de gobierno absolutista, basado en la teoría del derecho divino de los reyes.
  • La necesidad del rey de aprobar nuevos impuestos para lo cual, según la tradición, necesitaba de la aprobación del Parlamento.
  • El intento de los Estuardo de re implantar el catolicismo en Inglaterra, Escocia e Irlanda, lo cual generó gran descontento entre la mayoría de sus súbditos, que eran protestantes.
  • La voluntad de la mayoría de los integrantes del Parlamento, de imponer límites al poder real.

Consecuencias

Las principales consecuencias de la Revolución inglesa fueron las siguientes:

  • La ejecución por decapitación del rey Carlos I y el destierro del heredero al trono, Carlos II.
  • La instauración de un sistema republicano, dirigido por el Lord Protector Oliver Cromwell.
  • El fracaso del intento de los Estuardo de imponer la monarquía absoluta en Inglaterra.
  • La obtención de mayor poder por parte del Parlamento. Antes de la Revolución, el Parlamento era tan solo un cuerpo consultivo temporal que el rey podía disolver, y que tenía un único poder de negociación: dar su consentimiento para aprobar nuevos impuestos. Luego de la Revolución, el Parlamento pasó a tener plenas facultades legislativas y a compartir el poder con el rey.
  • La instauración de una forma de gobierno, la monarquía parlamentaria, que protegió los derechos de los súbditos y garantizó la seguridad jurídica. Esta situación favoreció las inversiones y los emprendimientos empresariales, generando así algunas de las condiciones necesarias para el desarrollo de la Revolución Industrial.
traslado del rey Carlos I al castillo de Carisbrooke

Pintura de Eugène Lami que representa el traslado del rey Carlos I al castillo de Carisbrooke, antes del inicio del juicio por alta traición al Estado, en 1648.

Etapas de la Revolución inglesa

La Revolución inglesa comprende las siguientes fases o etapas.

Primera guerra civil (1642-47)

Se desencadenó debido a los intentos del rey Carlos I de imponer un estilo de gobierno absolutista y de restaurar la liturgia católica. Enfrentó al rey y sus partidarios contra de la mayoría de los parlamentarios. La guerra fue ganada por estos últimos, que encarcelaron al rey y lo privaron del derecho a disolver el Parlamento.

Segunda guerra civil (1648–49)

Comenzó cuando el rey escapó de su prisión y se alió con los escoceses, que fueron vencidos por un ejército dirigido por uno de los parlamentarios, Oliver Cromwell. Se produjo entonces un conflicto entre algunos nobles del Parlamento, que deseaban negociar con el rey, y Cromwell, que impulsó el enjuiciamiento del monarca por alta traición. La postura de Cromwell se impuso, por lo que Carlos I fue condenado a muerte y decapitado el 30 de enero de 1649. La monarquía fue abolida y se adoptó un sistema republicano, que representó las aspiraciones de una burguesía que impuso su moralidad puritana y su idea de que el beneficio individual era beneficioso para la sociedad.

Retrato de Oliver Cromwell, Lord Protector de la República.

Retrato de Oliver Cromwell, Lord Protector de la República.

Tercera guerra civil (1649–51)

Enfrentó a los republicanos, liderados por Cromwell, contra los realistas irlandeses y escoceses, que apoyaban las aspiraciones de Carlos II de ascender al trono. Finalizó con la victoria de los republicanos y la pacificación de Irlanda y Escocia.

Protectorado de los Cromwell (1652-59)

Luego de vencer a los monárquicos, Cromwell suprimió la Cámara de los Lores, que estaba integrada por la alta nobleza y el clero. Así, su gobierno se transformó en una dictadura, que se apoyó en el ejército y la Cámara de los Comunes, que representaba a la gentry, formada por la baja nobleza y la burguesía. Sus medidas más importantes fueron la sanción de las Actas de Navegación y la tolerancia hacia los judíos, que pudieron regresar a Inglaterra en 1655. En 1657, aceptó la potestad ofrecida por los Comunes de nombrar a su sucesor, pero declinó el título de rey y solo conservó el de Lord Protector. Luego de su muerte, en 1658, asumió su hijo Richard, quien no tenía el mismo carisma que su padre y renunció al poder.

La Restauración (1660-88)

Luego de la renuncia de Richard Cromwell, en 1659, se reunió el Parlamento y coronó a Carlos II. Así se restableció la monarquía y los Estuardo recuperaron el poder. El reinado de Carlos II fue una etapa de relativa tranquilidad solo perturbada por la conversión al catolicismo de su hermano, Jacobo. En 1673, el Parlamento, dominado por los anglicanos, aprobó el Acta de Prueba, por la que los católicos quedaban inhabilitados para ejercer cargos públicos. En 1679, la Cámara de los Comunes quiso excluir a Jacobo de la sucesión real, pero sin éxito.

Fin de la Revolución inglesa

La Revolución inglesa llegó a su fin durante el reinado de Jacobo II, quien fue coronado en 1685, luego de la muerte de Carlos II.

Jacobo II trató de ganarse el apoyo de los católicos, al suprimir las limitaciones que tenían para ejercer cargos públicos. El nacimiento de su heredero, el 10 de junio de 1688, aumentó las tensiones entre el rey y el Parlamento.

Poco después, los líderes de la oposición ofrecieron la corona de Inglaterra al estatúder de las Provincias Unidas, Guillermo de Orange, que era el yerno del rey. Se inició así la Revolución Gloriosa, durante la cual Jacobo II huyó del país y se adoptó la monarquía parlamentaria como forma de gobierno.

Bibliografía:
  • Hill, Christopher. El mundo trastornado. El ideario popular extremista de la Revolución Inglesa del siglo XVII. Madrid, Siglo XXI Editores. 1998.
  • Recio Morales, Oscar. Las revoluciones inglesas del siglo XVII y la transformación de las islas británicas. Madrid, Síntesis. 2015.
  • Trevelyan, George Macaulay. La Revolución Inglesa (1688-1689). México, Fondo De Cultura Económica. 1996.
Citar artículo:
Revolución inglesa (2019). Recuperado de Enciclopedia de Historia (https://enciclopediadehistoria.com/revolucion-inglesa/).