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Unificación italiana

Proceso histórico que posibilitó la unificación del territorio italiano bajo un mismo estado, el Reino de Italia.

¿Qué fue la unificación italiana?

Se conoce como unificación italiana al proceso histórico que posibilitó la unificación del territorio italiano bajo un mismo estado, el Reino de Italia.

Este proceso, desarrollado en la península itálica durante el siglo XIX, fue posible gracias a un movimiento político, militar e ideológico que en pocas décadas logró unificar como Reino de Italia a los siguientes Estados independientes: el reino de Cerdeña, el reino de Lombardía-Véneto, el ducado de Parma, el ducado de Módena, el gran ducado de la Toscana, los Estados Pontificios y el reino de las Dos Sicilias.

Contexto histórico

Tras la caída de Imperio romano, el actual territorio italiano quedó fragmentado en diversos estados independientes que durante siglos no lograron conformar una unidad política. Pero, a comienzos del siglo XIX, los ideales liberales de soberanía popular y nación, difundidos por la Revolución francesa, hicieron eco en los intelectuales italianos, quienes inmersos en el espíritu del romanticismo, comenzaron a acariciar la idea de la construcción de una nación italiana.

Sin embargo, la idea de conformar una «única Italia» era difícil de concretar no solo debido a la fragmentación regional, sino también porque una parte del territorio se encontraba bajo ocupación extranjera. Además, el clima conservador instaurado a partir del Congreso de Viena sumaba otro obstáculo para la expresión de las ideas nacionalistas. Por lo tantos, los partidarios de la unificación se agruparon en sociedades secretas.

No todos los gobiernos de los Estados italianos se oponían a la unificación. La casa Saboya del reino de Cerdeña, en el norte de Italia, por ejemplo, participó activamente de la campaña unificadora. Esta participación es interpretada por algunos autores como un acto de conquista ideado por el conde de Cavour, ya que finalmente el nuevo Reino de Italia quedo bajo el dominio del rey de la dinastía saboyana, Víctor Manuel II.

Causas de la unificación italiana

Las principales causas de la unificación italiana fueron las siguientes:

  • El rechazo a las sucesivas ocupaciones extranjeras: la napoleónica en el sur de Italia y la austriaca en la región nordeste de la península.
  • El rechazo a la división territorial dispuesta en el Congreso de Viena que había establecido una división del territorio italiano sin contemplar su historia ni los pueblos de cada región.
  • La adhesión a las ideas liberales vigentes en la época. En ese sentido, la construcción de la «nación» fue un proceso que Italia, al igual que muchos otros países, llevó a cabo a lo largo del siglo XIX.
  • La adhesión a los principios del libre mercado: ya que la unificación de Italia implicaba la eliminación de las múltiples aduanas que existían en cada uno de los estados independientes.

Etapas de la unificación italiana

La unificación italiana se puede dividir en las siguientes etapas:

  • Período de las sociedades secretas: durante las primeras décadas del siglo XIX, los nacionalistas-radicales organizaron diversas sociedades secretas en distintos puntos de la península. En el sur, conformaron la Carbonería en oposición a la ocupación napoleónica, y en el norte, la Joven Italia contra la ocupación austríaca. Los nacionalistas-radicales no solo pretendían la expulsión de las potencias extranjeras del territorio italiano, sino también la conformación de una república en reemplazo de las monarquías conservadoras.
  • Primera Guerra de Independencia: en 1848, el movimiento unificador pasó a manos de una línea más conservadora cuando el rey Carlos Alberto de Cerdeña se hizo cargo de su dirección. Ese mismo año, las tropas de su reino junto a las de los Estados Pontificios y del reino de las Dos Sicilias se enfrentaron al ejército austríaco, pero no lograron vencerlo y Carlos Alberto debió abdicar a favor de su hijo Víctor Manuel II.
  • Segunda Guerra de Independencia (1859-1861): diez años después, el reino de Cerdeña encaró una nueva campaña a fin de continuar con el proyecto unificador. En esta ocasión, se destacó la figura del ministro Camillo Benso, conde de Cavour, por su hábil trabajo diplomático con Napoleón III, aliado en el enfrentamiento contra los austríacos. El reino de Cerdeña logró anexar la región de Lombardía y los ducados del centro de la península. Otra figura clave de esta etapa fue Giuseppe Garibaldi, quien conquistó el reino de las Dos Sicilias. El 17 de marzo de 1861, tras la unificación de casi todo el territorio, se declaró el Reino de Italia y se designó a Víctor Manuel II como su rey.
  • Tercera Guerra de Independencia: en 1866, el reino de Italia, tras intervenir a favor de Prusia en la Guerra austro-prusiana, pudo recuperar el territorio de Véneto que hasta ese momento se encontraba bajo dominio austríaco.
  • Anexión de Roma: finalmente, en 1870, el reino de Italia logró conquistar el último territorio que le restaba anexar: Roma, que el 3 de febrero de 1871, fue designada capital del reino de Italia.
pintura del encuentro entre Giuseppe Garibaldi y Víctor Manuel II

Encuentro entre Giuseppe Garibaldi y Víctor Manuel II, en el puente de Teano el 26 de octubre de 1860. Mural de Piedro Aldi, de 1886, ubicado en el Palacio público de Siena.

Bibliografía:
  • Duggan, Christopher. Historia de Italia. Madrid, Ediciones Akal. 2017.
  • Hobsbawm, Eric. La era de la Revolución. 1789-1848. Buenos Aires, Crítica. 2007.
Citar artículo:
Editorial Grudemi (2021). Unificación italiana. Recuperado de Enciclopedia de Historia (https://enciclopediadehistoria.com/unificacion-italiana/).