Victoria I de Gran Bretaña

Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda durante casi 64 años.

Datos
Nacimiento 24 de mayo de 1819, palacio de Kensington, Londres, Gran Bretaña.
Fallecimiento 22 de enero de 1901, castillo de Osborne, en la isla de Wight, Gran Bretaña.
Ocupación Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y emperatriz de la India.
Causa de la muerte Enfermedad.

¿Quién fue la reina Victoria?

Victoria I fue reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda durante casi 64 años y emperatriz de la India durante los últimos 24 años de su vida.

Su reinado marcó el carácter de gran parte del siglo XIX en Gran Bretaña y su influencia se extendió al resto del mundo.

A los grandes cambios que se produjeron durante esa época en la industria, economía, relaciones internacionales, se agregó una profunda modificación de las costumbres. El reinado de Victoria I adquirió así una identidad propia que le dio al período el nombre de Época victoriana.

Retrato de la reina Victoria.

La reina Victoria I en 1882, fotografía de Alexander Bassano.

Infancia y juventud

En 1818, el rey Jorge III de Hannover (1738-1820) estaba incapacitado para reinar a causa de una enfermedad mental. A pesar de que había tenido 15 hijos legítimos, la falta de descendencia de estos ponía la sucesión de la corona en peligro.

Frente a esta situación, Eduardo Augusto, duque de Kent y quinto hijo del rey, decidió tomar una esposa de la nobleza para engendrar un candidato al trono. Así, en 1818, a los 51 años, se casó con la princesa alemana María Luisa Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. De esa unión nació, el 24 de mayo de 1819, una única hija a la que bautizaron como Alejandrina Victoria.

Al nacer, la niña se encontraba en quinto lugar en la línea de sucesión al trono británico, pero pronto diversas circunstancias cambiaron esa situación. A la muerte de su abuelo le sucedió la de su padre y la de sus tíos, el rey Jorge IV y Federico. El rey Guillermo IV, por su parte, tuvo dos hijas que no sobrevivieron a la primera infancia, por lo tanto, Victoria se convirtió en candidata al trono.

Con esa perspectiva, su madre le dio una educación rigurosa, aunque poco adecuada a las funciones que debería ejercer. Para mantenerla apartada de la corte, donde el ambiente era desordenado y libertino, la crió en el palacio de Kensington rodeada de cuidadoras y acompañantes que no la dejaban sola en ningún momento.

Su tutora fue una institutriz alemana, la baronesa Lehzen, que le inculcó valores como la sencillez, el orden, el decoro y la devoción religiosa. Su formación incluyó música, pintura, nociones de matemática y literatura, pero no disciplinas como economía o política que la prepararan para la tarea de gobernar.

A los trece años, Alejandrina Victoria empezó a escribir un diario que la acompañaría el resto de su vida y constituye un importante documento sobre su transformación de una niña sobreprotegida en la Emperatriz que fue símbolo de un Estado y una época.

Reina Victoria con su perro.

Victoria con su perro Dash, en 1833. Pintura de Georges Hayter.

Vida familiar

En 1840, Victoria se casó con su primo Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha (1819-1861) y al nacer sus hijos, decidieron organizar la vida familiar lejos de la corte, en Osborne (isla de Wight), para preservar la intimidad familiar.

Pasaban los veranos en un castillo que construyeron en Balmoral, en las tierras altas de Escocia donde trataban de llevar una vida similar a la de la gente común.

Sus 9 hijos y 26 de sus 42 nietos se casaron con miembros de casas reales europeas. Con la energía que la caracterizaba, hasta sus últimos días de vida, Victoria mantuvo correspondencia con todos ellos. Esa circunstancia le dio una influencia indirecta sobre la mayor parte de los Estados europeos.

Reinado de Victoria I

El largo reinado de Victoria I atravesó por varias etapas.

Cuando accedió al trono, al fallecer el rey Guillermo IV el 20 de junio de 1847, Victoria era una joven inexperta y con una formación intelectual bastante pobre. Además, la monarquía estaba muy desvalorizada frente a los súbditos por el comportamiento de los reyes que la precedieron, quienes no demostraron tener vocación ni interés en ejercer su cargo. Por lo tanto, durante los primeros años tuvo que demostrar su capacidad para desempeñarse en el cargo de reina, además de adaptarse a su rol en un sistema como el británico, en el que, aunque la opinión del monarca es solicitada y muchas veces respetada, el poder político reside en el Parlamento.

Según escribió en sus diarios, estaba dispuesta a ser una buena reina y buscó el consejo de personas experimentadas, pero muchas veces sus decisiones estaban tomadas con ingenuidad y contaminadas por cuestiones afectivas.

Victoria, sin embargo, tenía un carácter fuerte y una definida conciencia rol como monarca y eso le ganó el respeto de políticos experimentados.

En sus primeros años, se apoyó en el primer ministro, el duque de Melbourne, de orientación liberal, pero en 1840, cuando se casó con Alberto le dio un nuevo rumbo a su reinado.

Alberto era un joven inteligente y discreto, con ideas positivistas, que asumió numerosas causas para la modernización de Gran Bretaña. Se convirtió en el principal consejero y colaborador de Victoria que, con su apoyo, se estableció como una reina activa, preocupada tanto de la educación de sus hijos como de los problemas de Estado.

Fue en este período cuando se afianzó la moral victoriana, un estilo de vida que hacía un culto de la vida doméstica, del sentido del deber y del valor del trabajo para forjar el carácter de las personas. Estos valores la acercaron a la burguesía que comenzó a verla como una defensora de sus propios principios.

La inesperada muerte de Alberto a los 42 años marcó otra etapa en la historia del reinado de Victoria. Además del duelo por su muerte, tuvo que enfrentarse sola a la enorme carga de tareas que realizaban en conjunto. La reina adoptó un luto que nunca se quitó.

Si bien Victoria no tenía un espíritu renovador, sí tenía una fuerte conciencia institucional y permitió que los cambios se produjeran aun cuando no estaba siempre de acuerdo. Así, el imperio se modernizó con la Segunda Revolución Industrial, la reforma educativa y de las elecciones parlamentarias, la reorganización de instituciones tradicionales como el ejército, la marina y la administración de justicia. Muchas de estas, a pesar de la oposición de la reina que, de todos modos, respetó las decisiones del Parlamento.

Como reina atravesó importantes crisis europeas como la guerra de Crimea, la guerra ruso-turca, la guerra de Sudáfrica y numerosos conflictos relacionados con la expansión imperialista de las potencias europeas.

Más allá de las tendencias políticas del Parlamento en cada momento, Victoria logró dar unidad y solidez a la política británica. Durante su reinado el imperio alcanzó su máxima extensión y Londres se transformó en el centro financiero y comercial del mundo.

Con los años se transformó en la imagen simbólica de la Gran Bretaña triunfante. Con 63 años de reinado, la mayor parte de los británicos había nacido mientras ella era reina y había vivido los profundos cambios del Imperio bajo su reinado.

Muerte y sucesión de Reina Victoria

Victoria I murió en Osborne el 22 de enero de 1901, debilitada por la edad y por su incansable actividad.

Fue la última reina de la dinastía Hannover ya que su hijo que la sucedió como Eduardo VII, pertenecía por su padre a la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Bibliografía:
  • AA.VV. Historia universal. 17-El siglo XIX en Europa y Norteamérica. Lima, Salvat Editores, 2005.
  • Longford, Elizabeth. Victoria I.R., Londres, Weidenfeld & Nicolson, 1964.
  • Strachey, Lytton. La reina Victoria. Barcelona, Lumen, 2008.
Citar artículo:
Editorial Grudemi (2022). Victoria I de Gran Bretaña. Recuperado de Enciclopedia de Historia (https://enciclopediadehistoria.com/victoria-i-de-gran-bretana/). Última actualización: abril 2022.
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